El Hijo eterno del Padre entra en nuestra historia, toma nuestra carne y comparte nuestra vida. Lo hace por amor: para salvarnos, revelarnos el rostro de Dios y mostrarnos cómo vivir como hijos.
En Jesús, Dios se acerca tanto que ya no es un misterio lejano, sino un Dios con nosotros, que camina, sufre, ama y entrega la vida por cada persona.
Conocer la Encarnación es descubrir que nuestra humanidad vale tanto que Dios mismo quiso asumirla.
Lo celebramos el Miércoles 25 de marzo, en las misas de 08.30, 10.30 y 19.00h.
¿Y por qué este día la Encarnación? Porque en la Iglesia naciente se seguía la tradición judía de la "fecha completa o perfecta", que decía que los profetas morían el mismo día que habían sido concebidos; Jesucristo murió el "14 de Nisán", que es el día del sacrificio de los corderos para la fiesta de la Pascua del día siguiente, la fiesta de la liberación de la esclavitud de Egipto. Además, ese día era considerado, también, por los judíos como del inicio de la Creación. Así que... el 14 de Nisán (que equivale al 25 de marzo)fue considerado por la Iglesia de los siglos II y III como el día de la Encarnación de Cristo; nueve meses después, lógicamente, se situó la fiesta de la Navidad, el 25 de diciembre.















