La Unción de Enfermos es uno de los sacramentos de sanación (el otro es el de la Confesión o Penitencia), y tiene como fin dar alivio espiritual y físico a los que sufren una enfermedad grave o la debilidad de la vejez. No se trata de un sacramento para los que van o morir ni para los que acaban de fallecer, sino para ayudar y sostener a los que están sufriendo.
Sus efectos más directos son el dar paz, consuelo y esperanza ante el sufrimiento; unir los padecimientos al misterio de la Cruz y Pasión del Señor para darles un sentido salvífico; perdonar los pecados (si no puede confesarse); y, a veces, favorecer la recuperación.
La Unción de los Enfermos puede recibirla cualquier bautizado que haya alcanzado el uso de razón y se encuentre en grave debilidad o peligro por una enfermedad o por la vejez, o que vaya a afrontar una intervención médica delicada o arriesgada.
En nuestra Parroquia Espíritu Santo los sacerdotes dan la Unción de los Enfermos a quien lo solicite y cumplan las condiciones, para lo cual se hace un pequeño acompañamiento previo. Un acompañamiento que puede prolongarse en el tiempo y no estar vinculado a este Sacramento, gracias a nuestro grupo de Pastoral de la Salud.
Una vez al año, en una misa dominical en tiempo de Pascua, celebramos la Unción de Enfermos de manera comunitaria (hay que estar atentos a la fecha).





