La Misa o Eucaristía es la celebración y sacramento central de la liturgia: hace presente el misterio pascual de Jesucristo (Pasión-Muerte-Resurrección). La Eucaristía es "fuente y cumbre de toda la vida cristiana", no es una reunión para recordar algo que pasó, sino una liturgia y  memorial en la que, mediante palabras y gestos, somos instruidos con la Palabra de Dios (palabra viva y eficaz que nos instruye e inspira), y somos alimentados con el Cuerpo y Sangre de Cristo (con la transustanciación, en el pan y en el vino consagrados, se hace presente, místicamente, el mismo Jesucristo y su sacrificio redentor: aquello que hizo el Señor y sus beneficios, se hacen actuales en hoy en el altar).


    La Iglesia nos pide, mínimo, participar en la celebración de la Eucaristía los domingos y fiestas de precepto. Y comulgar y confesar, al menos, una vez al año, sobre todo en Pascua. Pero esto es "lo mínimo". Debemos recordar que a misa no se va para "comulgar", eso es una de las cosas que se pueden hacer (sí, la más importante), pero es una celebración mucho más grande, por eso, aunque no vayamos a comulgar, es muy bueno ir con frecuencia.

    Dicho muy resumidamente, en la misa se reúne la comunidad -Cuerpo de Cristo- en torno a su cabeza -el Señor-, y nos unimos a toda la Iglesia (militante, purgante y triunfante) ; es un momento de oración comunitaria, pero también personal; se pide perdón y nos reconocemos pecadores, se hace profesión solemne de la fe, se elevan peticiones a Dios, se reconocen y agradecen los bienes que recibimos de Él, se alaba su grandeza y se le da gloria; se escucha y medita la Palabra de Dios, se hace silencio, se hacen ofrecimientos; se recibe al mismo Jesucristo -en cuerpo, alma y divinidad- en el santísimo sacramento de la Eucaristía y se une íntimamente a cada uno de nosotros; y, con todo lo recibido, somos enviados al mundo como testigos del Evangelio.


    En nuestra Parroquia Espíritu Santo celebramos tres misas a diario y los domingos y fiestas de precepto, alguna más. Hay ocasiones especiales en que adaptamos el horario de las misas para poder celebrar con más calma y reunirnos más gente (por ejemplo en Resurrección o en Navidad), por eso es bueno estar atento a los carteles y anuncios de la parroquia.


  Estos son los horarios habituales:

  • De Lunes a Sábado: 08.30, 10.30 y 19.00h.
  • Domingos y días de precepto: 10.00, 11.30, 13.00 y 19.00h.