Las intenciones en la misa diaria son peticiones particulares que pueden solicitarse al sacerdote para ofrecer el sacrificio eucarístico por una causa concreta, ya sea por vivos (salud, acción de gracias, trabajo, necesidades) o difuntos (alguien recién fallecido, o en el aniversario, o por la familia difunta...).
Debido a la gran acumulación de intenciones, no las decimos en voz alta: el sacerdote celebrante las presenta en silencio en el momento de las peticiones o hace una petición genérica por las variadas intenciones presentadas. Lo que sí decimos en voz alta son las intenciones por difuntos concretos, ya que hay una oración prevista para ello en el ordinario de la misa.
Estrictamente hablando, la misa debería ser ofrecida solamente por una intención (sobre todo en lo que se refiere a los difuntos), pero nos ha sido imposible conseguirlo por múltiples razones, así que lo único que pedimos es que no nos den listas de difuntos: los agrupamos como "difuntos de la familia de..." o "difuntos de..."
Las intenciones para la misa del día pueden encargarse en la sacristía o despacho, y lo normal es ofrecer -como agradecimiento y ayuda- un estipendio o donativo.





