
El Sacramento de la Eucaristía es el alimento frecuente del cristiano, es presencia real de Jesucristo, es el encuentro con el Señor, en su Palabra y en su Cuerpo y Sangre.
Para participar plena y fructíferamente del Sacramento de la Eucaristía, se necesita una disposición y preparación previa acorde con la edad y/o situación de quien la va a recibir. No es lo mismo recibir la comunión siendo niño que adulto, no es lo mismo estar en pecado grave que en estado de gracia, no es lo mismo participar de este sacramento siendo un anciano enfermo en casa que siendo el monaguillo en la iglesia, y no es lo mismo comulgar habiendo tenido un tiempo de oración antes de la misa que llegar tarde y con prisa a la celebración. El Señor es el mismo ayer, hoy y siempre, pero nosotros no. Atiende a cómo vienes a la misa y no olvides que no hace falta comulgar siempre: mira tu disposición y estado y, si es necesario, acude a la confesión, o haz un tiempo de oración previo, o habla con el sacerdote, o recibe la catequesis adecuada, etc. El alimento de la Eucaristía es lo más santo que tenemos, hay que cuidarlo con exquisitez.
Aquí tienes más detalles:
- Horarios de Misa
- Catequesis para la "primera comunión" en la Infancia.
- Catequesis para la "primera comunión" de adulto.
- Horarios de Confesión




